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La Coctelera

El bar de Manolo

Eructos literarios y cotilleos desde una cyberbarra

Categoría: Los especímenes del Bar

17 Julio 2007

Los rokipankis

“El flamenco fuera es estratosferico”

elbicho lanza el sencillo los rokipankis como adelanto de su próximo álbum

Para que haya bicho se tienen que juntar siete componentes, que desde hace siete años se han fundido en una especie de comunidad-familia-secta-congregación creativa para hacer su flamenco-fusión, desde la capital: Pepe Andreu, trompeta; Toni Mangas, batería; Miguel Campello, voz; Juan Carlos Aracil, flauta; David Amores, percusión; Carlos Tato, bajo, y Victor Iniesta, guitarra. Nadie es del sur, pero como si lo fueran. "Allí nos quieren mucho y nos lo pasamos muy bien", confiesa Víctor, el guitarrista de peinado punk que vive en Guadalajara, en el viejo establo que se ha convertido en la segunda guarida de elbicho. La número uno es un viejo local en el barrio de Carabanchel, donde el sonido de los tornos vecinos ahoga el estruendo de la música. "No hay quejas, todos hacemos mucho ruido".

Acaban de sacar su nuevo sencillo, Los rokipankis, que presentaron esta semana en Madrid y que sus seguidores pueden descargar de su página web (www.elbicho.com) . Entre el 20 y el 28 de julio estarán de gira en Francia. El nuevo álbum verá la luz en septiembre. Los dos anteriores, elbicho (2003) y elbicho II (2005), han vendido más de 50.000 copias y han conseguido ambos disco de oro.

Pregunta. ¿Dónde se gestó y dio a luz este bicho?

Respuesta. Nos juntamos en Madrid los siete, en la Escuela Popular de Música, y empezamos a experimentar. Creo que en el primer año tocamos unas 300 veces en la calle. Tocábamos en conciertos, pero sin contratos, en negro. Después de un par de años, al fin nos grabaron un disco.

P. Siguen explorando los sonidos del flamenco, ¿han pensado en cambiar?

R. No, a todos nos gusta mucho el flamenco, no es que acojamos un estilo y lo toquemos y después otro, sino que somos eso, somos flamenco-fusión. Es una forma de exteriorizar tus penas y alegrías.

P. ¿Cómo ven la proyección internacional de este tipo de música?

R. Fuera, el flamenco es estratosférico. Lo que aquí la gente no valora, fuera es muy bien acogido. En Francia acaban de hacer un festival y en Argentina lo flipan, nos han acogido muy, muy bien.

P. ¿Por qué su nuevo disco se llama Elbicho VII?

R. Si, queríamos reafirmar que somos siete, aunque justamente ahora entra un octavo músico a la formación: Mario, que toca el piano sintetizador. Pero es que el siete es un número mágico, pasamos del II al VII. El disco que estamos mezclando ahora lo edita Warner,, tiene 12 temas, entre ellos Los rokipankis; además, vendrá un DVD con videocreaciones de nosotros, el flamencoapayao, que hemos ido sacando en Internet, conciertos, fotos, sorpresas, como lo que entregamos en el disco anterior. Bebe es invitada en el tema Ropa tendía y La Carbonera también es invitada en varios temas.

P. ¿Quiénes son los rokipankis de los que habla la canción?

R. Es un grupo de amigos que se junta para hacer na, es juntarte por juntarte, para charlar, y si no charlamos nos miramos y ya. Quisimos hacer esto, aunque la gente se pregunte ¿qué hacen estos cantando Los rokipankis? Cuando alguien escribe una letra, creo que es porque se acuerda de algo, nuestras letras hablan de cosas que quieres que se conviertan en recuerdos. Los encuentros de los rokipankis tienen que recordarse.


(´Publicado en El País - 16 de julio de 2007)

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17 Junio 2007

El equipo de fútbol del bar de Manolo

Jugar al fútbol con la luz apagada


No han visto una cancha de fútbol y tampoco han seguido con la vista una jugada mundialista de Maradona. No conocen el color de las camisetas que defienden cuando juegan al fútbol bajo un sol brillante que tampoco pueden ver. Vicente, Agapito, Víctor, Carmelo y Juanillo son jugadores de primer nivel del equipo de futbol de ciegos de Madrid de ciegos. Juan, un joven robusto, de 25 años, es el portero vidente que completa la cuadrilla, que bajo el mando de Miguel Boniches pretende derrotar este verano a los más firmes contrincantes de la liga nacional: el Málaga y el Sevilla. Hay cuatro equipos más en España: el Cádiz, el Murcia, el Barcelona y el Alicante, donde a fines de mes se disputará el Campeonato español de Futsal para ciegos, categoría B1 (Ciegos totales), que organiza la Federación de deportes para ciegos.

Carmelo Garrido tiene 35 años. Hace seis tiene un puesto de cupones de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) en la calle de Santa Engracia. Sus ojos no ven pero sienten, “mis ojos tienen más sensibilidad que mi piel para percibir la brisa, el frío, el calor, la humedad” afirma. Nació ciego y desde muy pequeño llegó de Ciudad Real a formarse en uno de los internados de la ONCE. Ahora viaja cada día desde Alcalá de Henares, a unos 45 minutos en tren, acompañado de su labrador Conde, con el que conforma una “unidad integral de trabajo”, nombre técnico con el que se conoce la vieja amistad entre el perro y el hombre. Jugaba al fútbol desde los seis años, en el colegio: “metíamos la pelota en una bolsa de plástico y jugábamos siguiendo los sonidos. También con botes de fanta, llenos de piedras”. En uno de esos partidos conoció a Agapito Blanco, que ahora tiene 39 años. La mirada de Agapito es azulísima, es ciego de nacimiento y como Carmelo vende cupones de la suerte en la esquina de doctor Esquerdo con O´Donell. Su hijo Karim, de once años le acompaña a los entrenamientos y a veces oficia como guía en los partidos, una posición fuera de la cancha, sin la cual, los defensas y atacantes de un equipo de ciegos estarían perdidos.

El juego es una adaptación del fútbol sala: Cinco jugadores. Cuatro de ellos invidentes, que suelen utilizar un antifaz para igualar sus condiciones, en caso de que alguno tenga percepción lumínica. Un portero vidente que se mueve en un espacio muy reducido. Tienen la palabra un guía tras la red del equipo contrario y un entrenador a uno y otro lado del medio campo.

Un partido de fútbol de ciegos es una especie de tertulia-futbolín, que requiere la máxima concentración, no sólo de los jugadores, sino de sus acompañantes e hinchas, que deben permanecer en silencio para que las respiraciones, la música del balón -adaptado con cascabeles de plomo- y las claves de los guías puedan ser escuchadas. Suena el silbato, el cascabel empieza a rodar, el guía va indicando en qué posición de la cancha va el atacante -10 – 12 – 10 (metros). Con un golpe en los laterales de la portería y un par de palmadas en el centro, el guía hace una imagen sonora del arco que hay que penetrar. El entrenador en el medio campo advierte que el número 4 quiere regatear el balón –¡Vicente!, a la derecha, centra y dispara. Una patada segura, un balón que el portero ve entrar a la cancha, pero Vicente no. Segundos después, cuando la palabra ha descrito la jugada y el gol… entonces se besa la camiseta y saluda a la tribuna, “se celebra el gol como Dios manda”.

Vicente Aguilar es la estrella del Madrid, y uno de los goleadores de la selección España. Su mirada de cristal es poco expresiva. Él no perdió la vista, sino los ojos a los dos años, a causa de un retinoblastoma (un tumor). Ese corto tiempo de luz le valió para caminar con más seguridad, apoyando primero el talón y después la punta del pie –normalmente los ciegos caminan en bloque, con el pie plano sobre el piso a cada paso-. La expresión que falta en la mirada de Vicente, la pone su entusiasmo cuando habla de fútbol. Del fútbol que él juega y también del que es forofo: el “juego bonito” del Barça. Casado, a punto de acabar su carrera de derecho en la Complutense, este valenciano de 35 años trabaja como administrativo en las oficinas de la ONCE. Desde su ordenador, adaptado con braille y lectores, despacha correos electrónicos y revisa órdenes de compra. Entrena los jueves y sábados, y los viernes es comentarista en la sección “Cómo lo ves” de El Larguero de la cadena Ser de radio.

Jugar al fútbol con la luz apagada, como hacen todo cada día estos atletas, representa una posibilidad de socializar, hacer y ser amigos y de superar la barrera que su limitación parece imponerles. En España, unas mil personas con discapacidad visual juegan al fútbol. Sin embargo, en la categoría B1 de ciegos totales, son pocos los que disciplinadamente lo hacen, “unos cien”, afirma Carlos Campos, seleccionador nacional.

Después del entrenamiento de hoy, la rutina es casi igual a la de un equipo de barrio: ¡cañitas!. En el bar, el novato del grupo, Víctor de 29 años pregunta por el clima de Alicante –está seguro de que irán al nacional-. Juanillo remata apuntando que el Madrid siempre ha estado entre los mejores, “seguro que pasamos y le arrebatamos el campeonato al Málaga, que nos ganó por un pelo la temporada pasada”.


Vean este vídeo de las selecciones argentinas...

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14 Mayo 2007

Segunda vida real

Quimérica les presenta a otro asiduo del bar:

El hombre pide disculpas al entrar al escenario. “Cuando anuncian a un artista brasileño la gente piensa que subirá un apuesto moreno a mover caderas”. Pero no, él es un cuarentón barbudo, con cara de niño y ese castellano dulce y torpe de los que hablan portugués. Su monólogo habla de las penurias del sudaca en España, pero es menos espectacular que su propia vida.

Rafeek llegó a Palma de Mallorca en 2001, procedente de la India, en un viaje espiritual que había iniciado tres años atrás en Sao Paulo. Nilson Albertoni, como se llamaba entonces, era el gerente de un gran banco en Brasil. Corbata ajustada, hipoteca, coche último modelo, una hija y un divorcio. Todo en 34 años. El tercero de cinco hermanos, que nació en una pequeña isla desaparecida del río Paraná, se había convertido en un ejecutivo con amigos influyentes.

Lo dejó todo, hasta el nombre. Se dedicó a la meditación y fue el alumno más viejo de la clase de teatro. Ya en la India se dejó hipnotizar por los magos de las calles de Bombay y recuperó la capacidad de asombro que su oficio de "vendedor de dinero" le había robado. Hoy hace seis años que vive una especie de segunda vida, pero muy real, en España, como trabajador autónomo. Actor, payaso, monologuista y mago. Con 47 años afirma convencido: "no tengo nada, pero soy yo y estoy feliz".

Nómada por principio, convicción y necesidad, Rafeek se entrena para ofrecer algo más. De Baleares a Madrid y de ahí a Lisboa, con un monólogo que incluye trucos de magia y presenta en bares y pequeños teatros. O siendo un mago encarnado en el mítico Zorro en lujosos hoteles. O el mago loco que regala flores de aire y espadas de colores a los niños en fiestas particulares.

Para poder desempeñar formalmente su trabajo, hace unos cuatro años se registró como trabajador autónomo. Este estatus implica una deducción del 10% de sus ingresos, además del 16% que debe cobrar como IVA y una cuota de casi 300 euros mensuales, destinados a pensión. “Lo más duro de esto es rellenar formularios, lidiar con un contable, facturar y pararse al otro lado de la ventanilla del banco”. Cuatro de cada diez trabajadores autónomos es inmigrante, según cifras del último trimestre de la Federación de Trabajadores. “La diferencia con los que hacen otra actividad es que hay una especie de estabilidad. En este oficio no hay tarifas reguladas. Un mes ganas 4.000 euros y otro apenas alcanzas 1.000”.

Es el backstage del trabajo al que Rafeek decidió dedicarse lejos de su país natal. En España no tiene secretaria ni chofer y en el plató en el que interpreta su “monólogo mágico” ni siquiera hay una voluptuosa asistente de magia. Pero ya lo ha dicho, tiene la satisfacción de ser él mismo siempre.

¡Un vino blanco Manolete!!!

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12 Mayo 2007

La quimérica inquilina

Llega todas las tardes hacia las 7 al bar y se pide una caña. Siempre se sienta en la silla alta de la esquina, frente al espejo. Parece que se citara consigo misma para desahogarse.
La segunda vez que vino, hará ya dos meses, me acerqué para ofrecerle una croquetica de las que hace mi Mary. La recibió encantada y se presentó como "la quimérica inquilina".
Como me pareció un nombre raro y largo, desde entonces la llamo Quimérica, no es menos raro pero si más corto. También consulté el significado de quimérica en el diccionario y resulta que es algo fabuloso, fingido o imaginado sin fundamento. Y me asusté. Pensé: será ésta una chica"fabulosa, fingida e imaginada sin fundamento" por mi?
A esta edad y después de tantos años tras esta barra es posible que empiece a alucinar, aunque les juro que yo no consumo más que un par de wiskicitos al día, nada de drogas.
Quimérica y yo nos hemos hecho coleguitas y esta chica tiene el don de hacerme conmover por las cosas que antes me parecían mariconerías. No piensen que le soy infiel a la Mary. Esta chica Quimérica es como yo mismo en versión chica. ¿Que raro no?. Pues en adelante seremos Quimérica y yo los que comentemos en esta cartelera electrónica nuestras impresiones del mundo.

¿Les apetece una historia, mientras les pongo una cañita?

Hablaremos del Limbo, por cierto... ¿creen que existe?

Foto por GI



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Manolo: Sesenta y dos abriles. Cuarenta sirviendo cañas y bocadillos en El bar y ahora despachando eructos literarios en la ciberbarra. Personajes clave: 1. Mi perro lisboeta Messi; 2. Mi amiga Quimérica: pone el toque femenino que parece imperar en estas notas; 3. La Mary: es mi cónyuga, jeje... la que hace las tapitas tan buenas que ponemos en este bar... Y bueno, ya verá usted como entran y salen personajes sobrios y otros no tanto con historias buenas y otras no tanto. ¿Qué le sirvo?

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